No hay datos seguros de una ocupación humana de este término, anterior a la romanización. De esta época son testigos, además de una moneda hallada en el campo de golf y de fragmentos de vasos de terra sigillata aparecidos en el Racó, los restos de una posible villa rústica que hay en la partida del Collado, donde se veía el fuste de una columna de caliza de un metro de diámetro. El origen de la población es musulmán, si bien se han encontrado huellas de la época romana. Los musulmanes crearon un centro cerámico muy importante que, tras su conquista, fue donado por 1237 por el rey Jaime I de Aragón a Artal de Luna, cuya familia continuó en la posesión hasta finales del siglo XIII, en que pasó a poder de Pere Boil, mayordomo y tesorero de Jaime II. Los musulmanes siguieron viviendo en Manises, trabajando el barro cocido, cuya técnica enseñaron a los cristianos, los cuales a su vez la perfeccionaron. Manises