De origen musulmán, Tárbena formaba parte del territorio dominado por Al-Azraq. Fue conquistada por el infante Pedro de Aragón, en nombre de Jaime I. Lugar de moriscos dependiente de Ondara, poseía 64 casas en el año 1602. Cuando se decretó la expulsión de los moriscos, en 1609, sus habitantes se rebelaron y se unieron a otros grupos capitaneados por un molinero de Guadalest, de apellido Milini. Dominada la revuelta y embarcados aquel mismo año, sus tierras fueron repobladas por 16 familias mallorquinas, cuya impronta aún permanece en algunas de sus costumbres (fabricación de embutidos, y en particular, de sobrasada).