Tiene su origen en una alquería musulmana que después de la conquista quedó adscrita al señorío de Guadalest y conservó su población morisca. La expulsión de 1609 la dejó despoblada. Una lenta recuperación la llevó a los 253 habitantes que había a mediados del siglo XIX. Después comenzó un continuo descenso que la llevó a los 175 habitantes empadronados el 2006.